Cuentan los libros de historia que un señor llamado Diego Gelmírez, primer Arzobispo de Compostela, durante su mandato se dedicó a la rapiña de reliquias de santos para enriquecer la Archidiócesis Compostelana. En el famoso episodio en Braga, que posteriormente recibió el nombre de pío latrocinio, Gelmírez en lugar de pedir al obispo de Braga que le cediese las reliquias de Santa Susana, San Cucufate, San Fructuosos o San Silvestre (cosa a la que se negaría el obispo luso), pues el mandatario eclesiástico directamente las roba y se las trae a Compostela.
Claro está que esto sucedía en el 1102, cuando las leyes estaban para no cumplirse.
Después de este prólogo, ya entrando en el post propiamente dicho, sinceramente pensaba que algunas cosas en esta nuestra Galicia estaban superadas y con residencia en la Piazza de Spagna. Pero por lo visto, el muerto está muy vivo. Y está muy vivo en la mente de dirigentes. En estas últimas semanas, he leído en algunos blog que hay una ciudad en Galicia que desde la llegada de la autonomía recibe contínuas afrentas, desde el episodio de la capitalidad hasta la “L”. Y estas no son palabras mías, si se bucea por la red se encuentran. Tenemos comentarios y declaraciones realizadas por diferentes personas de diferentes tendencias, desde el que reconoce que habla con la “L” en la intimidad (como Aznar con el catalán) hasta la que abre la caja de los truenos de las titulaciones nada más tomar posesión. Pero lo más paradógico son las declaraciones del Presidente de la Xunta en que acusa a Compostela de localista. HAY QUE TOCARSE LOS COJONES…..Decididamente está dejando de apostar por la alcaldía de la capital porque es más sabrosa la de A Coruña. Álguien le estará soplando en la oreja que si hace una apuesta por la “L”, si promete una facultad en concreto ( y para eso tiene su brazo Farjoejecutor) y si pone un par de vuelos en el Aeropuerto de Culleredo, la alcaldía herculina puede caerle en gracia. Espero que la alcaldía se decida por hechos y política y no por gestos extemporáneos y sobre todo caros muy caros (economicamente hablando), en caso contrario siempre nos quedará IKEA.
Y aunque algunos y algunas digan después de leer esto, que son palabaras de un vigués residente en Compostela, será cierto. Pero también será cierto que el minifundismo no solamente se da en el rural.
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